Escapada a Bocígano: En plena sierra de ayllón

sierra del rincón

¡Hola a todos, aventureros!👋

El pasado puente del pilar he estado en la sierra de ayllón, más concretamente en Bocígano, una pequeña pedanía de la provincia de Guadalajara perteneciente al municipio de El Cardoso de la Sierra (Castilla-La Mancha), y situado a las faldas de la imponente y maravillosa sierra de ayllón.

Me he alojado en una casa rural de esta localidad…¡Y he de decir que la experiencia ha sido increíble!🤩

Es por ello, que me he decidido a recopilar en este post, todas y cada una de las vivencias de estos cinco maravillosos días para compartirlas con todos vosotros. ¡Espero que os guste!😊

Índice de contenidos

    Breve historia de Bocígano

    Antes que nada y para poner en contexto el trasfondo de este artículo, me gustaría dar unas breves pinceladas acerca de la historia de este pueblo que es Bocígano. 📜✒️

    La historia de Bocígano data de la Edad Media, y es que este pueblo cuenta con una amplia tradición pastoril. Su nombre proviene de la palabra buey (tipo de ganado que abunda en los alrededores). Alrededor del año 1350 (siglo XIV), datan los primeros escritos de este pequeño y recóndito lugar, aunque la referencia más clara proviene del siglo X, con la creación del monasterio cisterciense de Santuy.

    Poco se sabe de la fundación de el Bocígano y de quienes fueron sus primeros habitantes, pero todo apunta a que fueron pastores trashumantes que construyeron las primeras chozas de piedra y corrales para el ganado. La vida por aquel entonces debía de ser bastante dura y seguramente en el período invernal de trashumancia, los pastores pasarían días e incluso semanas en el monte, sin bajar al pueblo.

    Si nos trasladamos al siglo XVI, concretamente al año 1530, descubrimos las primeras menciones en el archivo de Simancas (ubicado en el castillo de dicha localidad vallisoletana), concretamente en «las contadurías generales».

    Ya en el siglo XVIII, El Bocígano fue creciendo en número de habitantes en relación a las poblaciones limítrofes y colindantes. Por aquel entonces, se finalizó el catastro del Marqués de la Ensenada, una minuciosa recopilación de datos acerca de las propiedades territoriales, los edificios, ganados, oficios, rentas y censos de 15.000 lugares pertenecientes a la corona de Castilla, entre la que se encontraba El Bocígano.

    Las aldeas de Bustar y Pinarejo, Peñalba de la sierra, la Hiruela vieja, Corralejo y Cabida, pertenecían junto con El Bocígano, a la localidad de Colmenar de la Sierra.

    Allá por 1830, El Bocígano se convierte en cabecera de municipio y a mitad de siglo pertenecía al partido judicial de cogolludo y a la audiencia territorial de Madrid. Poco a poco, se van haciendo efectivas mejoras que hicieron que la vida en el pueblo fuese más cómoda, como la creación de la escuela.

    Por aquel entonces, El Bocígano tenía alrededor de 60 o 70 casas, un ayuntamiento, una iglesia (Santa María la Blanca), y una escuela de primaria a la que acudían unos 15 o 20 niños y niñas.

    Sin embargo, no es hasta 1971 cuando pasa a formar parte del término municipal de El Cardoso de la Sierra. Las condiciones en aquellos años aún seguían siendo precarias, ya que no disponían ni de luz ni agua ni medios de comunicación de ningún tipo. Tuvieron que pasar 10 años hasta ver finalizadas estas infraestructuras.

    Primer día: Llegada a la casa rural de la Solana de Santuy y paseo por Bocígano

    Llegué a la casa rural de la Solana de Santuy alrededor de las 19:00h, momento en el que me recibió mi contacto de allí, Paco, quien me dio una cálida bienvenida invitándome a conocer la estancia.

    La verdad es que la casa es muy acogedora y hace que te encuentres totalmente cómodo en este maravilloso entorno natural. Construida en el año 2018, tiene todo lo necesario para pasar unos días de la mejor y más agradable manera posible:

    Cuenta con dos plantas, 4 habitaciones de matrimonio (1 con un baño incorporado y otra con un sofá cama adicional), 1 habitación individual, 3 baños y 1 aseo, cocina independiente y 1 salón comedor.

    Además viene equipada con utensilios y electrodomésticos en la cocina, televisión, calefacción central y chimenea en el salón.

    Una vez dejadas todas las pertenencias en la casa, me decidí a dar un paseo por el pueblo para hacerme una idea de cómo era aquello y qué me iba a encontrar por allí durante estos días.🤨

    El Bocígano, es un pueblo pequeño que tiene un único acceso para entrar o salir de él: La calle Alcalá, que es la más grande y la que cruza el pueblo de un extremo a otro. La plaza mayor, estaba recién asfaltada y albergaba en el centro, una fuente con dos caños que estaban continuamente surtiendo agua. Allí se encuentra la iglesia (de ahí el nombre de la plaza), de estilo rural, con una torre de mampostería y un reloj en su interior.

    Dando una vuelta por Bocígano, se puede observar la arquitectura que predomina en los pueblos de esta comarca, muy similar a las de El Cardoso, La Hiruela o Montejo de la Sierra. Las construcciones de las casas y edificios se basan en piedras oscuras de mampostería, unidas unas a otras con argamasa y barro.

    La gente que allí habita (según me contó Paco, el contacto de la casa) son gente de costumbres cerradas y algo reacios a las visitas, pero aún así, son buena gente, rural y tranquila.

    A la vuelta de mi paseo, reparé en un cartel que se encontraba entre la plaza mayor y el camino de santuy, donde me alojaba. Se trataba de un mapa con diversas rutas de senderismo que se podían hacer desde Bocígano.

    Como más tarde supe, algunas de estas rutas se fijaron desde hacía bastante tiempo, ya que en sus orígenes eran utilizadas por pastores trashumantes para cruzar el macizo del pico Del Lobo-Cebollera. A pesar de ser rutas bien delimitadas y de no muy extensa duración, si que es verdad que la orografía del terreno podía ser en ciertos puntos, algo complicada.

    Me quedé con el detalle del cartel para preguntarle más adelante a Paco (mi contacto de la Solana de Santuy), acerca de las características técnicas de estas rutas.🧐

    Segundo día: Ruta del camino de La Palomera y visita al «pueblo negro» de Majaelrayo

    Al día siguiente, como cada mañana, me levanté temprano. Después de tomar una taza de café caliente, salí a dar un pequeño paseo por el pueblo para disfrutar del amanecer que allí tenía lugar.🌄🙂

    Ya más tarde, sobre las 10:30-11:00h, me encontré con Paco a la entrada del camino de Santuy. Me estuvo contando un poco de la historia de Bocígano, y cómo sus gentes habían vivido a lo largo de los años en esta localidad.

    Al parecer, la vida en el pueblo había sido bastante dura. La mayoría de los habitantes cabezas de familia, eran ganaderos o artesanos y, con la emigración del campo a la ciudad y el abandono de los pueblos de la comarca, El Bocígano sufrió una fuerte recesión hasta tal punto de que, a día de hoy, son un total de 10 el número de habitantes que allí residen, según datos censales del año 2020.

    Tras la charla, le pregunté acerca de las rutas de senderismo que había visto en el cartel la noche anterior, a lo que me respondió lo que confirmaba mis sospechas: Él conocía rutas más accesibles, con mejores vistas y sin grandes dificultades técnicas. Me propuso las dos siguientes:

    • Camino de La Palomera: Una ruta de fácil acceso y dificultad y con una duración de 1 hora en total (ida y vuelta). El camino sigue el curso paralelo a una reguera, desde donde se pueden divisar las eras de trillas. Una vez se alcanza el final del camino, se llega a un roquedo que hace las veces de mirador.
    • Ascenso a la cabeza del Aedo (1700 m): Una ruta de ascensión que se toma por la cuerda montañosa que sale del pueblo, de dificultad media-difícil y de unas 3 horas de duración en total.

    En agricultura, las eras de trilla hacen referencia al espacio o terreno (normalmente de piedra y con forma circular), desde donde se separaba el cereal para obtener el grano.

    Las dos me gustaron. Para el primer día elegí el camino de La Palomera, en vista de que por la tarde iba a visitar el pueblo negro de Majaelrayo. Así que, me puse la ropa de senderismo, me eché a la mochila una cantimplora de agua y un pequeño bocadillo y me fui directo a la calle Alcalá de Bocígano, que es desde donde se coge el desvío hacia el camino.

    La ruta es fácil y muy disfrutable, tal y como me había adelantado Paco. El sendero por el que se transitaba era tranquilo aunque se dejaba entrever algún tramo de vía pecuaria, a juzgar por las huellas de vacas, marcadas en el terreno.

    Siempre con la reguera a mi derecha, el sendero llegó a su final, donde se encontraba el mirador, lugar desde donde se podía ver una magnífica vista de la vertiente sureste del macizo del Pico del Lobo-Cebollera.

    Ya después de comer y tras haber repuesto fuerzas, a eso de las 17:00h cogí el coche en dirección a Majaelrayo. La distancia entre El Bocígano y Majaelrayo es de unos 27 km y yendo por la carretera GU-194, se tardan unos 42 minutos más o menos.

    Uno de los atractivos de esta carretera es, por supuesto, el paisaje típico de la sierra de ayllón. Desde la carretera se pueden observar las montañas escarpadas y salpicadas de rocas y vegetación (pinos, encinas y hayas), y el puente que atraviesa el río Jarama, también conocido como «puente de la muralla china».

    Majaelrayo es uno de los pueblos con más encanto de toda la serranía de Guadalajara. ¡Y no es para menos! Una vez allí, ya se empieza a vislumbrar el atractivo de su arquitectura y urbanismo. Enmarcado dentro de la ruta de la arquitectura negra (Cogolludo, Retiendas, Tamajón, Campillejo, Almiruete, El espinar, Palancares, Valverde de los Arroyos, Roblecasas, Campillo de ranas, Robleluengo y Majaelrayo), destaca por sus tejados de pizarra negra y su armazón de madera, presentes en prácticamente todas las casas del pueblo.

    Destaca la iglesia parroquial de San Juan Bautista, con sus dos porches amaderados en su fachada sur, y su espadaña, muy estilizada y de forma triangular, construida en pizarra de mampostería y piedra blanca.

    De vuelta en Bocígano, paré en la asociación de amigos del Olmo (el bar del pueblo, que regenta una amable mujer llamada Maribel), a reponer fuerzas tras la intensa jornada del día. Después volví a la Solana de Santuy, dispuesto a darme una ducha y a descansar.🛌💤

    Tercer día: Subida a la cabeza del Aedo

    A la mañana siguiente bien temprano también (me levanté alrededor de las 07:45-08:00h), tras un desayuno y una buena ducha, me dispuse a planificar la subida al pico del Aedo (1698 m). Así pues, saqué el mapa de Bocígano y tracé la ruta por la cual iba a realizar la ascensión.

    Se trata de una ruta de un nivel técnico moderado, y se tarda unas 3 horas en realizarla. Mientras iba subiendo, fui tomando algunas fotografías del paisaje, característico de la sierra de ayllón. La cabeza del Aedo se encuentra en el interior del Macizo Pico del Lobo-Cebollera, con sus característicos valles y crestas montañosas. A cada paso que daba, se podía ver árboles eurosiberianos, tundras (características de las zonas polares), y rebollares húmedos. Os dejo algunas fotos de este increíble y maravilloso paraje de la sierra norte de Guadalajara.😉

    La tarde-noche del domingo, transcurrió tranquila y sin ningún plan especial. La reservé para coger fuerzas, ya que al día siguiente tocaba visitar el Hayedo de Montejo, en la magnífica reserva de la biosfera de la sierra de ayllón.🌲🏞️🌲

    Cuarto día: Visita a la reserva de la biosfera del Hayedo de Montejo

    En la mañana del cuarto día (lunes), me dispuse a visitar el Hayedo de Montejo. Para ir desde Bocígano, hay que coger la carretera GU-187 a lo largo de 14,3 km hasta llegar al puente que da acceso al Hayedo. Nada más llegar, se puede observar la imponente dehesa de hayas y robles a los pies del río jarama y a las faldas de la vertiente sur de la sierra de ayllón.

    Este gran ecosistema, fue declarado por la UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad en 2017, cuya diversidad, tanto ecológica como paisajística, hacen de él un auténtico «laboratorio natural» capaz de prever y anticipar los cambios climáticos.

    Las sendas que discurren al lado del hayedo (tanto la del río como la de la ladera), son realmente maravillosas. Con una biodiversidad de lo más rica, se pueden encontrar árboles y arbustos de todo tipo, como por ejemplo: Melojos, endrinos, acebos, helechos, madreselvas, hayas, robledales, pinos, chopos, sauces, encinas…

    Os dejo a continuación un vídeo de YT donde podréis contemplar la majestuosidad de este singular paraje natural, y una colección de fotos que fui sacando a mi paso por allí. ¡Espero que os gusten!🤗

    Quinto día: Paseo a orillas del río Berbellido y fin del viaje

    La mañana del quinto y último día (martes), la empleé en hacer el último recorrido por los aledaños de El Bocígano. Para ello, me dirigí a la plaza de la iglesia y cogí la calle que se encontraba justo detrás de la misma. Allí, un buen hombre que debía vivir en una de las casas cercanas, me abrió un portón de madera que daba acceso al camino de guijarro, que va paralelo a la orilla del río de la zona: El berbellido.

    De nuevo, fue un paseo tranquilo y agradable, únicamente franqueado por cancelas de hierro que de vez en cuando salían a mi paso (imagino que para permitir o impedir el paso de ganado). El recorrido terminó a los 4 km de su comienzo, cuando un pequeño muro de piedra apareció delante mío cortándome el paso y obligándome a dar media vuelta.

    Ya en la Solana de Santuy, sólo me quedaba comer, recoger y preparar la maleta. Una vez me despedí de Paco y le di las llaves a Ana (la encargada de la limpieza de la casa), a eso de las 17:00h puse rumbo a Madrid, dejando atrás cinco días inolvidables en Bocígano, en la espectacular sierra de ayllón…😢

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